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>“Por siete años he sido la mujer más cornuda”

>Diario Popular
 

Quince años de convivencia con un hombre no aseguran nada, ni siquiera la decencia necesaria de terminar una relación de manera civilizada, como deberían hacerlo dos personas que se amaron y que trajeron al mundo niños que fueron concebidos en medio de palabras de amor y de promesas. Hoy, una mujer nos cuenta cómo luchó por retener a su lado al padre de sus hijos y cómo él la hizo a un lado: “estando embarazada de 5 meses me atropelló con su auto”, confiesa.Se llama Catalina G.(38) vivió 15 años de concubinato con Germán D.(41), y si no se casó con él es porque el caballero jamás gestionó su divorcio de su primera esposa: “tuvimos tres hijos juntos. La última fue una nena que se murió diez días después de haber nacido”, relata. Catalina dice que durante los 15 años de convivencia, ocho fueron de felicidad y los siete restantes: de cuernos. Por siete años yo he sido la mujer más cornuda y he aguantado por mis hijos y por la ilusión que tenía que él cambie y que valore su familia. Cuando yo le conocí mi concubino tenía hecho apenas el tercer grado, y como yo tenía vergüenza de estar al lado de un hombre sin estudios, le pagué la escuela y el colegio”, asegura. Germán entró a trabajar en una empresa de telecomunicaciones, mientras nuestra entrevistada seguía manteniendo su puesto de funcionaria pública: “para meter más plata en la casa compramos un taxi que mi concubino trabajaba personalmente en sus horas libres y fue en esa epoca más o menos que se metió con una chiquilina que vivía a cinco cuadras de nuestra casa, acá en Mariano Roque Alonso”. Doña Catalina se enteró de todo por boca de la esposa de un compañero de trabajo de su concubino: “además él venía tarde todas las noches, venía borracho, nunca me traía el dinero que ganaba con el taxi y los sábados siempre tenía que salir. Me decía que iba a farrear con sus amigos, pero yo sabía que me mentía”, asegura.
AGRESIONES
Cuando Catalina recibió la noticia de la infidelidad de su marido, ya tenía seis meses de embarazo: “me decidí y me fui a la casa de la chica, para hablar con toda decencia con la mamá de ella. Pero había sido que es una señora que no tiene educación, y que me trató de manera grosera, y me dijo que yo lloraba por el t… de mi marido, y que si él quería acostarse con alguien más joven que yo ya nada se podía hacer”. Nuestra entrevistada recuerda que solo atinó a decir: “por Dios, yo vine a comentarle lo que pasa para que su hija no se eche a perder, pero ya veo que a usted eso no le importa”. La madre de la menor echó de su casa a Catalina, y a partir de ese momento comenzó a llamarla por teléfono a su casa: “se reía de mi por el teléfono. Yo le pedí que por favor me deje de llamar, y que si mi concubino prefería a su hija que sean felices y que me dejen en paz”. Catalina creyó que había llegado el momento de enfrentar a Germán, y lo hizo: “le dije que sabía que andaba con esa chiquilina y que yo fui a su casa. El me dijo que yo armaba escándalo por nada, porque él ya había dejado de visitar a esa familia. Como no le creí le seguí ese sábado y vi cuando le alzaba en su taxi a la chica y a los padres de ella”. Fuera de sí, Catalina le salió en el camino al auto, pero su concubino al reconocerla antes que frenar, aceleró el vehículo: “me agarré de la ventanilla, pero él me arrastró unos cuantos metros y hasta que finalmente me caí. Tuve golpes y moretones por todo el cuerpo, y me quedé allí tirada sin que él venga a ver lo que me pasaba, y eso que yo estaba embarazada”, cuenta. Catalina fue a Emergencias Medicas porque quería una prueba para demandar a Germán. Le hicieron un certificado médico, le sanaron las heridas y ella volvió a su casa: “esa noche él no vinó a dormir. Al día siguiente le dije a todo el mundo que me caí de las escaleras y recién al mediodía hablé con él. Le dije que no le iba a denunciar, pero que él tenía que pensar muy bien en lo que iba a hacer para resolver el problema”. El concubino volvió a su casa, pero cada vez se quedaba menos tiempo: “abrí su ropero y me di cuenta que ya estaba comenzando a llevar su ropa”, dice Catalina.

“Mi bebita murió y él se casó con su amante”
Las cosas no habían mejorado mucho, pero se pusieron de nuevo mal cuando por una llamada telefónica Catalina supo que su concubino había llevado a su amante a una casita: “Alquiló ese lugar con su compañero de trabajo que también era casado, pero que tenía una amante, y allí se encontraban los cuatro”, cuenta.
Apenas Catalina le reclamó a su concubino, él tomó las últimas ropas que tenía en la casa y se fue definitivamente: “Recibí una citación judicial donde me decían que la mamá de la chica me llamaba a un comparendo. Yo ya estaba por tener a mi hijo, pero de todas formas llamé a mi abogada y me fui al juzgado. El juez cuando vio mi estado y cuando la señora le dijo que tenía un problema conmigo porque su hija tenía un amorío con mi pareja, se puso contra ella. Le dijo que no tenía que haberme molestado en mi estado”.
Esta audiencia fue un chasco para la “suegra” del concubino: “El juez le dijo que le prohiba a su hija que vea a mi esposo porque él tenía un compromiso muy serio conmigo. Le dijo que ella tenía la obligación de cuidarle a su hija que era una menor”.
Dos días después de esta audiencia, Catalina dio a luz en el IPS a una bebita que tuvo que quedarse en la incubadora porque nació con presión alta: “Nueve días después me entregaron muerta a mi bebita. Yo estaba destrozada, desesperada, y en esa situación volví a recibir a mi concubino. Hasta el mes de abril pasado vino a dormir en casa, pero un día me dijo que tenía que viajar a Ciudad del Este porque posiblemente le iban a trasladar. El se fue, y una semana después me enteré que se casó con su amante”, afirma.
Catalina asegura que el matrimonio de Germán es “mau” porque él jamás se divorció de su primera esposa, y termina contando cuanto sigue: “En su trabajo le pagaron nueve millones de guaraníes por la muerte de mi hija. Con ese dinero él compró para el vestido de novia de la chica y ni siquiera me ayudó para pagar el entierro de la criatura, pero yo digo que existe la justicia divina, va a llegar el día en que va a pagar muy caro todo el daño que me hizo a mi y a sus hijos también”, finaliza diciendo.

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