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>“La señora le hacía dormir a su marido”

>Rosana G, es empleada doméstica y lo que nos contó nos dejó sorprendidos. “Yo siempre creía que los evangélicos son más buenos que nosotros y confiada en eso, entré a trabajar en la casa de un pastor. Después de un año de sufrimiento sin fin, salí porque cada vez que me negaba a seguirle el juego a la señora, que era una loca, ella me amenzaba con la Biblia en la mano”. Y nos dice que aunque después de eso trabajó en diversos lugares nunca pasó tan mal como aquella vez. Dejémosle que nos cuente esta insólita historia.
“Tengo ocho hermanos, cuando fui más grandecita papá me mandó a Asunción para que busque trabajo y le ayude a mantener a la familia. Después de pasar por unas cuantas patronas locas y sus maridos calentones, me trateó la señora de un pastor . Enseguida confié, pensando que ellos eran más sanos que nosotros. Solo tenían un hijo chiquito, y como a mí no me gusta atender a criaturas grandes porque casi siempre son unos malcriados y no se les puede pegar, pensé enseguida que me convenía”.
Así inició su relato Ramona, quien está trabajando en una casa de familia, en Loma Pyta. Todo bien al principio, nos dice, y los primeros cinco meses a ella le parecía que sus patrones se llevaban bien, aunque ciertamente le llamaba la atención lo dormilón que era el señor.
Don Nito R, de 43 años, era bueno con ella, le regalaba algunas cositas para su uso. “Lo único que me molestó fue su atrevimiento, a los cinco días entró a mi pieza y me tiró mi San Antonio y mi Virgen de Caacupé. Me dijo que eran cosas del demonio”.
“DESNUDO SE DURMIO”
Nos explica Ramona: “yo solía encerrarme temprano, apenas cenábamos y lavaba los cubiertos. Mi pieza quedaba en el fondo, separada del resto de la casa. Una noche me dolió la cabeza y como tenía la llave de la cocina entré. Casi me dio un ataque del susto. El pastor estaba en la sala dormido en el sofá, totalmente desnudo, como nació. Le busqué a la señora Digna en su dormitorio, en la otra pieza y en el baño, pero no estaba. Procuré despertarle al señor, pero no hubo caso”.
La todavía empleada nos cuenta. “Fui a llamarle en el cercado a mi amiga, la empleada de la vecina y le pregunté si no le había visto a mi patrona. Se rió y me dijo que siempre le hace eso a su marido, le droga para irse junto a su machete. Pescá nomás por ella y vas a ver que viene recién a la madrugada, me dijo esa chica. Yo estuve en la sala mirándole al señor, y le tapé un poco porque por más pastor tenía miedo también que se me levante, ya que estaba desnudo. A las dos de la madrugada llegó ña Digna, me miró y me dijo: “vos tenés malos pensamientos, Dios te va a castigar”.
LE PONIA SOMNIFERO
“Como la señora ya sabía que había descubierto todo, ella le drogaba a su marido delante de mí”, nos cuenta: “le ponía pastillas que tenía porque le recetaba el doctor, como tenía ataque nervioso gua’u. Le ponía en su jugo, dos veces por semana. Yo pensaba que mejor andaba bien con mi patrona y me callaba. Pero empezó a pedirme que le lleve el jugo yo, y eso ya no me gustó. Le dije varias veces que le voy a contar al señor, ña Digna se desmayaba y me amenazaba, decía que yo tenía que ser creyente”.
“Las útlimas veces ya nos discutíamos, yo le dije que mejor soy católica y ella me dijo que los pa’i son mujeriegos, salí y le dije que los pastores son cornudos. Allí se me cayó otra vez, tuvo su ataque”, cuenta Ramona. A esa altura, nos dice, ella ya estaba pichada.
“Su amante era un maestro feo y gordo”
“Yo no entendía, el señor era churro, hasta a mí me gustaba aunque ya sabía que sin su anatómico era feo, pelado y como un nene nomás, porque le vi desnudo cuando dormía. Sus creyentes ningo se morían por él, pero don Nito se pasaba atendiéndole a su señora que se hacía la enferma. Me daba lástima, yo le decía a ella porqué hacía eso, y me gritaba con la Biblia en la mano, me decía que el otro hombre era una prueba de Dios, y que yo no veía la luz”, prosigue el relato.
Le preguntamos cuánto tiempo pasó así: “cuando yo salí de la casa, ella seguía haciéndole dormir a su marido para acostarse con otro. Su gaucho era un maestro gordo y feo pero ella estaba locaite por él. Yo le vi varias veces, a las doce de la noche, que se iba en camisón y sin ropa interior a su casa. Era una puerca”, manifiesta.
ALLI YA EMPEORO
Un día, cuenta Ramona, su patrona no volvió por la noche. Ella se quedó velando cerca del pastor, quien estaba totalmente drogado nuevamente. “Yo me desperté, me quebranté como si ella fuera mi hija o qué, y eso me reventó porque ni me avisó. Directamente me culpé por aguantar, y decidí que ya iba a comenzar a buscar trabajo en otra parte. Tomé mate toda la noche, nerviosa. Ella llegó al día siguiente, a las 8, bien contenta”.
¿Qué pasó cuando don Nito despertó? Según la empleada, “la señora le convenció como quiso, le dijo que él dormía y que para las 6 de la mañana ella ya se fue al mercado de acá cerca a buscar frutas para su dieta. Yo allí exploté. Le dije al señor que su señora le engaña, creyendo que le iba a corregir a esa loca. Pero él me dijo que el demonio entraba en mi corazón, que eso pasaba porque yo no me iba al templo y porque adoraba la imagen de santos. Agarré mis cosas y me fui, justamente mi amiga de Loma Pyta iba a tener hijo y tenía que dejar su trabajo. Y acá estoy. Todavía me asustó pensando en esa mujer”.
Ramona, quien nos dice que desde esa vez atiende muy bien en qué casa va a trabajar porque “los más ñembo buenos son a veces peores”, cuenta que no olvida que ña Digna “venía a acostarse al lado de su hijito, así sucia y con olor a otro hombre, sin bañarse aunque sea”.
fuente: popularpy

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