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Sabes Cómo usar (bien) #Twitter

No hay una forma correcta de usar Twitter, ni tampoco una mala o incorrecta. Cada usuario es libre de hacer con su cuenta (escribir lo que le apetezca, seguir a quien quiera y dejarse seguir por quien considere oportuno) prácticamente lo que desee.

Fin.

Ha quedado un poco corto, ¿no? Bueno, seguiremos escribiendo un ratito más. Luego no se quejen.

Lo de hacer lo que le apetezca que decía más arriba tiene un poco de letra pequeña. Aparte de respetar las leyes vigentes en el país en el que nos encontremos (como en cualquier otra actividad, sea física o virtual), también hay que respetar las reglas de Twitter, que prohíben prácticas como el spam, la suplantación de identidad, las amenazas, crear cuentas en serie (con nombres de empresas o personajes conocidos) para después venderlas y otras cuestiones que son casi de sentido común (algunas de ellas las recopila David Cantone en este post y otras están incluidas en los límites de actividad del propio Twitter; la info, que verán más grande si pican sobre ella, es de Twittercism, del que hablaré más adelante).

Entre ellas está el tema del equilibrio entre seguidores y seguidos (el Twitter Following/followers Ratio o ratio de seguidos/seguidores en Twitter, un palabro que he aprendido en este post de Tristán Elósegui en el que habla, entre otras cosas, de lo poco que les gusta a los medios de comunicación seguir a nadie). Lo ideal es mantener una cifra equiparable de unos y otros, grosso modo. No queda bien seguir a muchos más de los que nos siguen, ni viceversa. Lo primero se asocia a spammers y gente desesperada en general a la que nadie quiere seguir. Lo segundo, con expertos, famosos y, sobre todo, medios de comunicación, más interesados en emitir que en recibir o comunicarse sin más, aunque siempre hay excepciones.

En el apartado turbio de los spammers y gentuza variada que pulula por Twitter se estila bastante lo de los seguimientos y des-seguimientos masivos, gente que cada día sigue a un montón de gente, esperan a que les devuelvan el seguimiento (hay quien no lo hace, pero son muchos los que, por mera cortesía, agradecen el gesto con un seguimiento de vuelta), y después dejan de seguirles, para ir aumentando su lista de seguidores sin que crezca la de seguidos, lo que les permite presentarse como los gurús de los que hablaba arriba y de paso demuestra que en internet, como en la vida real, hay gente muy maleducada. La gente normal no suele darse cuenta de estas argucias, pero llegado a cierto punto conviene usar herramientas como Friend or follow para saber si nos siguen aquellos a quienes seguimos. En teoría estas prácticas también están prohibidas en Twitter (en los apartados seguir agresivamente y seguir agresivamente en rotación).

Y también están los coleccionistas de tuiteros, que siguen y son seguidos por miles, aunque rara vez lean lo que escriben los demás (que retuiteen mensajes no significa que estén pendientes de lo que ocurre en su pantalla de inicio; hay herramientas que monitorizan la actividad de aquellos a los que sigues para que puedas centrarte en lo más retuiteado o comentado, sin tener que leer realmente lo que escriben), y los que sí que leen lo que escriben aquellos que aparecen en su timeline y que, por tanto, prefieren que su número de usuarios no se desmande en exceso. En este post Pablo López analiza ambas escuelas, a partir de las posturas antagónicas sobre el tema (que en su momento levantaron cierto revuelo) de dos usuarios, Eduo y Yoriento (Eduo contesta en los comentarios explicando su postura). Decía al principio que cada uno puede usar Twitter como le plazca, pero la verdad es que yo soy más de la escuela eduísta.

Al margen de todo esto, no hay una forma de usar bien Twitter. Si estamos preocupados sobre cómo lo usamos, es porque queremos conseguir algo a partir de nuestra actividad en dicha red. Si es así, hay algunas cosas que podemos hacer al respecto.

Lo primero es determinar si queremos darle un uso personal, profesional o mixto. Si no se tiene claro, será mixto, pero si trabaja (o pretende hacerlo) en un sector relacionado con las nuevas tecnologías hay que tener cierto cuidado con lo que se hace en Twitter (como siempre, se debe seguir la máxima “si no quieres que algo sea público, no lo subas a la Red”). Ese cuidado empieza con la elección de nombre para nuestra cuenta y nuestra biografía y continúa con la lista de nuestros seguidores y seguidos, que también consultará todo aquel que curiosee en nuestro perfil de Twitter. Mi consejo es, además de mantener el equilibrio del que hablaba antes, seguir a usuarios relacionados con nuestro sector de actividad (lo que no quiere decir que sólo tengamos que seguirles a ellos, claro). También hay que tener cuidado con lo que se escribe (es de cajón, pero por si acaso…), al igual que se debe tener cuidado con lo que se publica en blogs, Facebook y demás, para no soltar burradas comprometedoras. Tampoco queda bien que nuestra cuenta sólo recoja nuestras actividades en otras aplicaciones (RSS de blogs, Flickr, Facebook, notificaciones de Foursquare y similares) pero nada personal. A nadie le gusta seguir a usuarios que parecen robots o que sólo usan Twitter como plataforma de difusión de lo que hacen en todas partes menos en Twitter.

Si cree que el párrafo anterior coarta alguna de sus libertades fundamentales como ser humano y no está dispuesto a contenerse ni en esta ni en ninguna otra actividad on line, su puesto de trabajo no corre peligro y/o sus jefes no saben qué narices es eso de internet, adelante. Exprésese libremente. Si no es así, proteja su cuenta y controle quién está en su lista de seguidores (para purgar a algún usuario no deseado, bloquéele). Si quiere ejercer esa libertad de expresión pero trabaja en un sector en el que es aconsejable tener un perfil en Twitter que pueda consultar todo aquel que le busque y prefiere separar su vida privada de la profesional, mi consejo es que se abra dos cuentas y sólo incluya la pública en su carta de presentación. (Es lo que he hecho yo, por ejemplo).

Si estos consejos le han sabido a poco y no tuvieron suficiente con el tutorial en tres entregas (primera, segunda y tercera) que escribí en su día sobre Twitter, pueden darse una vuelta por el blog Twittercism, en el que Shea Bennett publica a diario consejos y trucos para mejorar nuestra experiencia tuitera, como esta recopilación de recomendaciones para conseguir -de forma honesta- seguidores (no se dejen engañar por el título) o esta lista de posibles explicaciones a por qué no nos sigue nadie. Esta en inglés, sí, pero para eso se inventaron los traductores, y el de Google mejora poco a poco. Ya casi no parece obra de un futbolista de la antigua Yugoslavia…

Via : Redes y Cacharros

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